martes, 24 de enero de 2012

Experimento EPR (y II)

Como complemento a lo ya dicho, me gustaría añadir este breve comentario; a saber, me parece que lo anterior es consistente con una cualidad que se dedujo de este mismo experimento: la no localidad de la función de onda. Es evidente (claro está, la parte ardua del trabajo la llevó a cabo Bell), que el fenómeno del que tratamos concierne exclusivamente a la función de onda; que no se trata aquí de una señal que se propaga en el espacio-tiempo de la partícula A a la B, para que esta última determine su espín, una vez efectuada la medición sobre la partícula A. Por el contrario, dicha medición provoca el colapso de la función de onda, y este se produce en bloque. Esto es consistente con interpretar la función de onda como un sistema lógico compuesto de una sola premisa—y, por tanto, indeterminado—, hasta que la medición en A aporta la segunda premisa; el valor subsecuente del espín de la partícula B no es más que la conclusión de dichas premisas y, por tanto, información redundante. En definitiva, esta es, más o menos, la tesis completa que deseaba expresar, que, supongo, a muchos parecerá trivial porque sin duda no descubre nada nuevo. En cualquier caso, espero que os interese.

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