domingo, 11 de octubre de 2009

McGuffin y la astronomía china. CAPÍTULO 32


tian gan y di zhi

Mina echaba rayos y centellas, por la rabia de no haber podido acompañarnos. Le puse al corriente de nuestras averiguaciones, que se limitaban al arcón manchado de sangre -“¡lo sabía!”, exclamó Mina-, tal como habíamos previsto. Al menos, esto demostraba que las muertes de Xiaosi y Jianyu, estaban relacionadas con la tienda y el trasiego de enseres desde la Ciudad Prohibida. Pero, ¿de qué manera?
—Majestad—expliqué al emperador—, sospecho que los difuntos tenían con el artesano fugado algún turbio negocio. Os sugiero que hagáis revisar los envíos, pues mucho me temo que os han estado robando.
—Y ahora, ¿qué recomiendas que hagamos para desenmascarar a su cómplice?
—Por lo pronto—propuse—, creo que puede sernos útil registrar a fondo la habitación de Jianyu. Es la única conexión que nos queda.
—Mantenme informado—el emperador dio su consentimiento e hizo venir a Ping, a quien encomendó la tarea de realizar un inventario de los objetos que se había entregado al artesano.
La perspectiva de tener que cumplir el cometido que el emperador le había encomendado, no agradaba a Ping, pero no tuvo más remedio que acatar la orden. Por nuestra parte, Mina y yo nos ocupamos de registrar la habitación de Jianyu. Para mi sorpresa, entre sus pertenencias se encontraba un antiguo libro de astronomía, de autor anónimo, llamado Zhou bi suan jing.
—Interesante—se preguntaba Mina—¿Por qué Jianyu tenía en su poder este libro?
—Quizás—especulé—, sentía interés por la astronomía, como Meilin había sugerido, y Xiaosi se lo prestó para instruirle.
Al abrirlo, comprobamos que, efectivamente, pertenecía a Xiaosi. En aquella edición, un apéndice mostraba los diez “tallos celestes”, o tian gan, y las doce “ramas terrestres”, o di zhi. Un detalle, aparentemente sin importancia, era que alguien se había dejado en esa página, una hoja de papel perforada formando lo que me parecieron dos pequeñas ventanas.
—¿Qué significan todos esos símbolos?—preguntó Mina intrigada.
—Hay 10 tian gan y 12 di zhi, que se emparejan entre sí para nombrar los días, en ciclos de 60. También se utilizan para nombrar los años, igualmente en ciclos de 60. Veamos, los tian gan son jia, yi, bing, ding, wu, ji, geng, xin, ren y gui, mientras que los di zhi son zi, chou, yin, mao, chen, si, wu, wei, shen, you, xu y hai. La primera combinación es jiazi, y luego continúa de la misma forma hasta guiyou; una vez agotados los pares, se empieza ahora con la undécima, que es jiaxu, y así sucesivamente. Como ves, el número de parejas que se pueden formar de esta manera es el mínimo común múltiplo de 10 y 12, que es 60.




 Lista de los Tallos y las Ramas, según un apunte tomado por Marco en su cuaderno de viaje. Junto a la lista, Marco anotó: "Ping se ha reído. 'Ja, ja, ja. Tú muy mala caligrafía, Marco', dijo".


—Cierto. Pero, centrémonos en lo que hemos venido a hacer aquí. ¡Ya tendremos tiempo de ojear el libro luego!—dijo Mina, que se tomaba las pesquisas muy en serio.
—Está bien. ¿Sabes?, no dejo de pensar que, si Jianyu fue estrangulado, entonces ¿de quién era la sangre que encontramos?—pregunté.
—Sí, tienes razón—respondió Mina frunciendo el ceño—. La sangre tiene que ser de su asesino. Probablemente, hubo un forcejeo. Jianyu se defendió, e hirió a su agresor.
—O agresora—corregí, mientras recogía del suelo un pequeño objeto—, aquí hay algo que parece parte de un adorno, como uno de esos tocados que llevan algunas damas. Debió de caerse durante la pelea.
—Bueno—razonó Mina—, tal vez Jianyu tuviese una amante…
—Me temo que eso no sea posible—corregí a mi hija—. Es costumbre que, a veces, las familias sometan a alguno de sus hijos varones a una intervención quirúrgica para extirparle los genitales –dije, a la vez que señalaba la estantería que ocupaba la vasija donde se guardaban-, y ofrecerlo al servicio del emperador. Otras veces, como parece el caso, son los propios interesados los que se someten a la cirugía voluntariamente, siendo adultos.
—Comprendo…—sus mejillas se sonrojaron—Creo que podemos descartar esa posibilidad.
Conservamos el resto de lo que parecía el adorno de un tocado, pues esperaba que nos sirviera en el futuro. No quedaba nada más que hacer allí y nos disponíamos a abandonar la habitación, pero alguien pasaba por delante en ese momento. Nos ocultamos. Se trataba de un hombre, con una fea herida en el rostro y, por un momento, creímos que nos había descubierto; Se detuvo un instante.
—Pero, ¿ se terminará de marchar de una vez?—susurré. El corazón nos latía con fuerza. Por fin, pasó de largo sin reparar en nuestra presencia.
—¡Uf!—exclamó Mina con un suspiro de alivio.
Chenghua había sido particularmente tajante en lo que se refería a la discreción, “Si le revelas a alguien”—amenazó a Ping, al pedirle el informe sobre las piezas mandadas reparar—“el encargo que te acabo de hacer, haré que te corten las manos”.
—Creo que ya podemos salir—dije, una vez que pasó el peligro.
Mina fue a buscar a Meilin, pues a mí me estaba vedado acercarme a los cuartos de las mujeres. Cuando entró en la habitación, Meilin daba de comer a un mirlo que, desde su jaula de barrotes dorados, alegraba a la que un día fue la favorita del emperador, por lo que aún tardó un rato en regresar. Mientras, me entretuve en echar un vistazo al libro de astronomía que encontramos en la habitación de Jianyu. Sobre el calendario en China, sé deciros que es de tipo luni-solar, y que al mes lunar lo llaman simplemente yue, es decir, “luna”. Cada mes comienza con la luna nueva, pero determinar por simple observación cuándo se produce exactamente la conjunción entre el Sol, la Tierra y la Luna, no es tan fácil como podría parecer a primera vista; esto sólo es posible con certeza, en las raras ocasiones en que se da un eclipse de luna, por lo que desde hace ya tiempo se determina mediante cálculo. El último día del mes, se llama allí hui, “la luna oscura”, y el día siguiente se denomina shuo, que es el de la luna nueva. Unos días después, se observa el “creciente de luna”, día al que llaman fei, “aparición de la luna”. Los cuartos creciente y menguante se nombran con la misma palabra, xian, y la luna llena se denomina wang. Dicho esto, añadiré que los meses son allí alternativamente de 29 y 30 días, llamados xiao yue y da yue, respectivamente. Lógicamente, se utilizaban meses intercalares, pues está escrito

¡Oh Xi y He! El periodo es de tres centenas, y seis decenas, y seis días. Usad meses intercalares para fijar las cuatro estaciones correctamente y completar el año.

Pero me intrigaba más la enigmática anotación manuscrita que la misteriosa hoja perforada tenía en uno de sus lados, “el sol en el Estómago”. En todo esto iba cavilando de camino a mi habitación; una vez allí, deposité el libro en su estantería y me dirigí a los jardines donde me esperaban ya Meilin y mi hija Mina.
—Me ha dicho Mina—comenzó a decir Meilin, mientras paseábamos—, que habéis encontrado algo en la habitación de Jianyu que querías mostrarme.
—Así es—respondí, sacando el pequeño objeto para que pudiera examinarlo—, quisiera que me confirmaras si se trata de una parte de un adorno femenino.
Meilin lo tomó en sus manos, y lo estudió atentamente.
—Sí, sin duda—confirmó.
—¿Podrías identificarlo?—preguntó Mina.
—No, no lo creo—dijo Meilin, mientras me devolvía el adorno—, podría ser de cualquiera de nosotras. ¿Estaba en su habitación?
—En el suelo. Creemos que se le pudo caer a su asesina, durante el forcejeo que, suponemos, se produjo en la habitación –respondí.
—Os lo haré saber, si averiguo algo—dijo entonces Meilin—, pero no os prometo nada. Y ahora, habladme de vuestra tierra. Todo parece tan maravilloso allí… —y en sus ojos, se reflejó el ensueño de tierras exóticas.

Hablé a Meilin de los grandes pintores, de los arquitectos, de los pensadores y recordé la Divina comedia de Dante. En aquel poema, Dante Alighieri visita el infierno de la mano de Virgilio, autor de la Eneida,

—Sobre la puerta del infierno —no sé por qué acudieron a mi memoria aquellas palabras—, estaba escrito, “Perded toda esperanza los que me traspasáis”
—Tus palabras entristecen mi corazón—dijo Meilin—, pues me hacen recordar el día en que yo misma traspasé el umbral de la Ciudad Prohibida—debí comprender entonces su amargura.

Cuando unos hechos parecen no encajar; cuando sucede algo para lo que no encontramos explicación, una alarma debe sonar en nuestra cabeza, pues a veces nos dice que nuestras teorías contienen un error. Yo debí reparar en ello, pero no concedí importancia a lo que sucedió esa misma tarde, de vuelta de nuestro encuentro con Meilin. Al entrar en mi habitación, me dirigí a la estantería donde había depositado el libro que, poco antes, encontré en la habitación de Juanyi. Deseaba examinarlo con más calma, ahora que disponía de unas horas de descanso. Por increíble que os pueda parecer…

—Mina, ¿has cogido tú el libro de astronomía?—pregunté, considerando que aquella era la única explicación a su injustificada desaparición.
—¿A qué libro te refieres?—preguntó Mina, a su vez.
—¡Pues al tratado de astronomía que encontramos esta tarde! ¡El Zhou bi!—insistí.
—Hemos entrado al mismo tiempo—dijo Mina—, ¿cómo iba a cogerlo yo, sin que tú te dieras cuenta? ¡No lo pagues conmigo, si lo has perdido!

Busqué el dichoso libro por toda la habitación, pero no estaba allí. Sólo cabía una explicación, por absurda que me pareciese: alguien había entrado mientras estábamos fuera y lo había robado. En aquel momento, no lo relacioné con nuestra investigación, pero me molestaba igualmente que hubieran entrado en mi habitación sin permiso. ¡Hubiese prestado el libro a cualquiera que me lo hubiese pedido! A la vista de lo sucedido, hice recuento de mis pertenencias, pero el ratero sólo parecía estar interesado en el tratado de astronomía. Como no faltaba nada más, no volví a pensar en ello; en cambio, me intrigaba aquella extraña anotación en la hoja perforada que se guardaba entre sus páginas. ¿Qué podía significar aquella extraña frase, “El sol en el Estómago”? No tardaría en atar cabos.




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McGuffin y la astronomía china by Carlos Olalla Linares is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.

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