viernes, 28 de agosto de 2009

El Caso del Balón de Fútbol Asesino, CAP XVII


CAPÍTULO XVII

El resto de las declaraciones, no aportaron nada nuevo. Pero una idea empezaba a cobrar forma en mi aturdido cerebro. Decidí llamar al laboratorio, para saber si habían sacado algo en claro del examen del androide incautado. Me interesaba saber qué podían decirme del sistema de modelado del rostro.
-Pues, puedo decirle –me explicó el científico que dirigía la investigación-, que se trata de un sistema realmente ingenioso; algo completamente nuevo y digno de un genio. Puede modelar las facciones de cualquier rostro que introduzcamos en el sistema. No comprendemos totalmente su funcionamiento, en parte por su complejidad, y en parte por estar la unidad en examen parcialmente destruida.
-Pero, dígame, ¿podría aplicarse a un ser humano?
-Bueno, sss…sí –titubeó unos instantes. Sería extremadamente doloroso, pero se podría hacer.
-Y, una vez apagado el sistema, el rostro recobraría su forma original –inquirí aún.
-Bueno, si se aplicase con suficiente intensidad, los efectos podrían ser permanentes. La facciones así modeladas, podrían permanecer de manera definitiva, y sólo se podrían borrar aplicando el dispositivo sobre la cara, para un nuevo modelado.
-Gracias doctor, creo que me ha ayudado mucho –colgué el aparato, con la impresión de que había dado un importante paso en la resolución del caso; no obstante, también consideraba que, de haber escuchado semejante teoría expuesta por boca de otro, la hubiese juzgado la cosa más disparatada y absurda que jamás había oído. Llamé a varios de mis subordinados, y les encargué que pidieran la exhumación del cadáver de José Luis Cifuentes; apostaba a que una identificación de ADN, revelaría que el cuerpo enterrado en su tumba no pertenecía al señor Cifuentes.

Capítulo 18 


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El caso del balón de fútbol asesino by Carlos Olalla Linares is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License